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Orígenes de Nuestras Aguas

Las Termas de Río Hondo se asienta sobre una vasta cuenca artesiana cuyas aguas meteóricas surgen a la superficie en forma de vertientes y manantiales.

En el faldeo oriental de la sierra del Aconquija (Tucumán) las lluvias sonabundantes y sobrepasan los 1.500 mm de promedio anual y es precisamente en donde se localiza la zona de recarga (área de máxima infiltración). A partir de ese punto se engendra el desplazamiento subterráneo de una gran masa de agua que se traslada desde el poniente hacia el naciente y llega incluso a la sierra de Guasayán en Santiago del Estero). Esta barrera natural, constituye un obstáculo para el movimiento de las aguas subterráneas y es la encargada de generar elevadas presiones de surgencia en el complejo hidrotermal y al estar asociada con importantes temperaturas provenientes de una cámara magmática localizada en profundidad, se genera una zona de surgencia natural en el sistema acuífero multicapas (Martín, A., 20%)

Se puede decir que el subsuelo de la mayor parte de la ciudad está constituido por acuíferos surgentes, cuyo basamento hidrogeológico lo constituyen las arcillas verdes de origen marino denominada formación Paraná, las cuales tapizan una profunda cuenca sedimentaria en hundimiento y la conformación de esa cuenca hidrotermal son los siguientes:

a) existencia de una fuente de calor (foco magmático) que se encuentra en profundidad,

b) presencia de formaciones geológicas muy permeables que cumplen las funciones de un gran reservorio y permitan la circulación del agua por convección forzada a través de las arcillas y limos que constituyen los miembros improductivos,

c) presencia de una zona de recarga que estaría insertada en el faldeo oriental de la sierra del Aconquija (provincia de Tucumán) y

d) existencia de formaciones geológicas como las arcillas verdes que actúen como piso impermeable y cierran herméticamente el sistema, de tal manera que no permiten la fuga del agua hacia los niveles inferiores.


Croquis circulación del agua a nivel del regional.

Con un entramado urbano de 12 km2de extensión, en la ciudad se encuentra una densa red de perforaciones cuyo número superaría las 10.000, utizándose con fines tanto de explotación para el turismo termal como para el abastecimiento de agua en viviendas particulares. Estas poseen profundidades diversas que van desde los 50 a 300 metros, en su mayoría con temperaturas en perforaciones hoteleras entre 40 a 60 °C. Existen sin embargo algunas perforaciones hechas con fines exploratorios por la Dirección General de Geología y Minas, que superan ampliamente estos valores de temperatura. Un ejemplo de esto, lo representa la perforación N°12, del año 1951, actualmente en desuso, que ronda los 800 metros de profundidad y con una temperatura en boca de pozo de 78 °C.

Una característica destacable es que todas las viviendas y hoteles, de cualquier categoría, están dotados de agua termomineral. Todos los hoteles poseen baño privado donde el turista puede realizar la balneación con aguas mineromedicinales